Villa Boheme, islas y playas

Coordenadas: 18°19′00″N 65°17′25″O

Empaqué mi bulto para el fin de semana, básicamente: toalla de playa, sombrero de sol y traje de baño. En el ferry, que nos llevaba de Fajardo a Culebra, iba pensando en la playa Flamenco, su inmensidad de arena clara y el agua transparente; cuando de mar se trata, prefiero las playas donde me puedo ver los pies. Sin embargo, nuestro fin de semana resultó ser muy diferente al que yo tenía en mente. 

La obra en madera llamada, Héctor el protector, fue la contribución del artista Thomas Dambos para el festival de arte Culebra es Ley. Foto: Pamy Rojas

La obra en madera llamada, Héctor el protector, fue la contribución del artista Thomas Dambos para el festival de arte Culebra es Ley. Foto: Pamy Rojas

Héctor el protector

La embarcación se iba acercando al muelle y Héctor el protector nos saludaba.  Caminamos aproximadamente cinco minutos desde el puerto hasta Villa Boheme, la encantadora hospedería donde pasaríamos el fin de semana.  Al llegar allí fue que me di cuenta que esos días en Culebra serían perfectos para contar.

Los huéspedes de Villa Boheme prefieren esta hospedería por su localización y acceso al mar. Foto: Pamy Rojas

Los huéspedes de Villa Boheme prefieren esta hospedería por su localización y acceso al mar. Foto: Pamy Rojas

Arcos azules en Ensenada Honda

Esta hospedería de arcos azules, localizado en la calle Fulladosa, cuenta con doce habitaciones. Además de embelesarse desde una hamaca con la vista exclusiva de la bahía Ensenada Honda, quienes se hospedan en el lugar pueden visitar otras playas, a las que es más fácil llegar en lancha.   

La isla de Culebrita y un velero descansando en sus aguas. Foto: Pamy Rojas

La isla de Culebrita y un velero descansando en sus aguas. Foto: Pamy Rojas

Water Taxi

El capitán Rico, administrador de Villa Boheme, le ofrece a sus huéspedes, por un cargo adicional, el servicio de Water Taxi para visitar la playa de Dakiti, como también llegar hasta la isla de Culebrita o al cayo Luis Peña.  Me imagino que por esta razón y el hecho de que la hospedería se distingue por su limpieza, es que tiene visitantes de diferentes partes del mundo y que muchos, por casi dos décadas, llegan hasta allí año tras año.

Navegar de noche es toda una experiencia. Foto: Pamy Rojas

Navegar de noche es toda una experiencia. Foto: Pamy Rojas

Dakiti por la noche

Nuestra experiencia comenzó el mismo día que llegamos por la noche. El capitán Rico nos llevó, a un grupo de seis personas, hasta Dakiti.  Rico me había dicho antes de salir que me pusiera el traje de baño y yo, como pensé que de noche no me atrevería a meter al agua, hice caso omiso a su consejo. ¡Error!

Al agua con todo y ropa, era inevitable... Foto: Marcos Vázquez.

Al agua con todo y ropa, era inevitable... Foto: Marcos Vázquez.

Noche clara

Llegamos a Dakiti y con la ayuda de la luz del barco pude observar que el agua estaba súper clara. Sí, una de esas playas donde me puedo ver los pies, y en esta se veía hasta el fondo, a pesar de la oscuridad de la noche. Así que, con todo y ropa, ¡me metí a la playa! La tibieza del agua, la luz de la luna, la calma de la noche… ¡una experiencia mágica!

El fondo cristalino del cayo Luis Peña; este lugar es una reserva natural. Foto: Pamy Rojas

El fondo cristalino del cayo Luis Peña; este lugar es una reserva natural. Foto: Pamy Rojas

Cayo Luis Peña

Al otro día nos esperaba otro momento digno de contar. Primero fuimos a Culebrita, donde desde el bote tomé fotos del faro y de las aguas prístinas adornadas por la quietud de un velero. Luego el capitán Rico nos llevó en su lancha, de aproximadamente treinta pies, hasta el cayo Luis Peña. Allí anclamos para pasar la tarde en aquel pedazo de paraíso.  Usamos como mesa sobre el agua un paddle board y almorzamos una barbacoa que el capitán nos preparó. Entre tragos de jugo de frutas, piscolabis esquisitos y peces que me besaban las piernas, arreglamos el mundo en una tarde.

Usamos el paddle board como mesa para nuestro almuerzo. Foto: Javier Vélez Arocho

Usamos el paddle board como mesa para nuestro almuerzo. Foto: Javier Vélez Arocho

Pañuelos ausentes en el mar

El mar, sin un solo pañuelo de olas, fue el complemento perfecto para una travesía serena por la costa e islotes de Culebra.  Los días encendidos por el sol y ausentes de nubes complementaban el paisaje casi irreal.  Fue un fin de semana donde las manecillas del reloj solo marcaron las horas del sol y la playa.  Días en que la prisa brilló por su ausencia, porque nos contagiamos con el island time que se absorbe del ambiente culebrense.  Y si a eso le añadimos las experiencias, de noche y de día, en el Water Taxi del capitán Rico, no queda otra que bautizar nuestra visita a Culebra como una ostentosamente espectacular.  

Vista del cayo Luis Peña y al fondo se puede apreciar la Sierra de Luquillo. Foto: Javier Vélez Arocho

Vista del cayo Luis Peña y al fondo se puede apreciar la Sierra de Luquillo. Foto: Javier Vélez Arocho


Prácticas de turismo consciente:

1. Promover la economía del lugar en restaurantes y hospederías locales.

2. Admirar la naturaleza sin tocarla ni dañarla.

3. No dejar basura en las playas.

4. Anclar el bote sin dañar los arrecifes.


Además de sus playas, las obras del festival de arte Culebra es ley son parte de los puntos que se deben visitar en la isla. Foto: Pamy Rojas

Además de sus playas, las obras del festival de arte Culebra es ley son parte de los puntos que se deben visitar en la isla. Foto: Pamy Rojas

Lugares de interés:

Faro de Culebrita

Isla de Culebrita

Playa Dakiti

Cayo Luis Peña

Obras de arte del festival Culebra es ley


Los arcos pintados de azul distinguen a esta hospedería. Foto: Pamy Rojas

Los arcos pintados de azul distinguen a esta hospedería. Foto: Pamy Rojas

Hospederías:

Villa Boheme


Desayuno en Vibra Verde: açai bowl con coco rallado, papaya, guineo y granola. Foto: Pamy Rojas

Desayuno en Vibra Verde: açai bowl con coco rallado, papaya, guineo y granola. Foto: Pamy Rojas

Restaurantes:

Vibra Verde

Heather’s Pizza

Dinghy Dock