Alsacia: deleita con sus pintorescos pueblos y vinos

Coordenadas 48°30N 7°30′E

La gran mayoría de los sitios en la web hablan de lo romántico que son los pintorescos pueblos medievales que la componen. Si a esto le sumas que la región de Alsacia es la más conocida en Francia por sus vinos, no debe sorprender que decidimos descubrirla, dejando al hijo con sus abuelos.

Con rutas marcadas para explorar los viñedos en bicicleta, montando a caballo, en auto o a pie, la totalidad de Alsacia se presta para darse un relajado viaje de, por lo menos, una semana y media.  Nosotros nos concentramos en el área que se conoce como el Corazón de Alsacia, para aprovechar al máximo esta escapada de fin de semana. 

  Los rótulos de Sentier Viticole (ruta del vino en francés) informan al visitante sobre los tipos de uva y el proceso de elaboración. Foto: Bruny Nieves

Los rótulos de Sentier Viticole (ruta del vino en francés) informan al visitante sobre los tipos de uva y el proceso de elaboración. Foto: Bruny Nieves

In vino veritas (latín para En el vino está la verdad)

El Corazón de Alsacia recoge los pueblos que se encuentran entre Strasbourg y Colmar, allí descubrimos las hermosas ciudades de: Riquewihr, Katzenthal, Kaisersberg y Turckheim.  Aunque sus nombres sugieren una historia compartida con Alemania, lo que también se puede saborear en su oferta gastronómica, allí se respira un aire único, impregnado por la cultura del vino.

En un viaje como este no debe faltar una caminata de exploración por los viñedos.  No importa que ya conozcas el valle de Napa (California), hayas visitado Mendoza (Argentina) u otras regiones vinícolas.  Se pueden parecer, pues la uva se cultiva igual. Pero el terreno no es el mismo y antes de degustar hay que palpar, conocer la uva en su estado natural. 

La elaboración de un buen vino comienza con el clima y el suelo adecuado.  Esto se conoce como Terroir. Alsacia está favorecido con un micro-clima especial gracias a la barrera natural que crea la cordillera de los Vosgos.  Esta protección le permite a sus viñedos un proceso lento de maduración que se traduce en uvas sumamente aromáticas, como la Riesling, que le da fama a la región. 

Caminando por los viñedos nos encontramos con rótulos donde aprendimos algo que no sabíamos: el vino de uva blanca Riesling representa sólo el 22% de su producción.  Y para mi, Alsacia era equivalente a Riesling.  Así que como buenos estudiantes decidimos visitar sus pequeños productores de vino y así conocer las uvas alsacianas que componen el restante 78%.    

  En Alsacia existen unos mil productores de vino, que trabajan con siete tipos de uva: Pinot Noir, Pinot Gris, Gewurztraminer (que componen la oferta de tintos), Riesling, Sylvaner, Pinot Blanc y el Muscat (blancos).   Foto: Bruny Nieves

En Alsacia existen unos mil productores de vino, que trabajan con siete tipos de uva: Pinot Noir, Pinot Gris, Gewurztraminer (que componen la oferta de tintos), Riesling, Sylvaner, Pinot Blanc y el Muscat (blancos).   Foto: Bruny Nieves

Vinos y vendimia

Visitar los productores es parte del encanto de un viaje como este. Entramos a castillos hermosos con restaurantes y salas de degustación como a cavas escondidas, que más parecen vender vinos de contrabando. Probamos, preguntamos y aprendimos sobre las características que definen la región, como es la botella alta tipo flauta que todos usan.  Un estilo que se usa, no por razones estéticas, sino para crear economías a la hora de empacar, una práctica que comenzó cuando el comercio se hacía principalmente por agua.

Nuestra visita coincidió con la vendimia, periodo en que se recogen las uvas para comenzar la producción formal de un vino. La fecha exacta depende de la maduración de la uva (y varía según el tipo), pero normalmente se lleva a cabo entre mediados de septiembre y finales de octubre. Este periodo es uno de celebración, como la que vivimos en el pueblo de Turckheim con su Fête du Vin Nouveau: una fiesta de pueblo donde se toma el vino nuevo (Vin Nouveau en francés) o recién recolectado, que al no estar añejado, sabe realmente a jugo de uva combinado con la ilusión del vino que está por venir.

  La Cave Affinage de Riquewihr sirve como espacio para refinar y curar quesos y embutidos artesanales durante el tiempo que necesitan para llegar al sabor buscado. Foto por Bruny Nieves

La Cave Affinage de Riquewihr sirve como espacio para refinar y curar quesos y embutidos artesanales durante el tiempo que necesitan para llegar al sabor buscado. Foto por Bruny Nieves

Sorpresas en el camino

Además, descubrimos que Alsacia es un banquete para todos los sentidos.  Los amantes de la arquitectura encuentran castillos impresionantes y encantadoras casas con balcones llenos de flores construidas al estilo tradicional que combina madera con cemento.  Las papilas gustativas del más gourmet salen de fiesta entre el queso Muenster, los panes de especias, el Choucroute (una variedad local del Sauerkraut o col agrio) y sus embutidos.   Hablando de embutidos, los hacen de todo tipo de carne, incluyendo de cerdo salvaje, que en octubre entra en temporada de caza y según el dueño de nuestro hospedaje, está visible en los bosques que rodean la zona.

Algo que de seguro no esperábamos vivir, pero que es típico también: ¡carreras de autos a través de viñedos!  Al llegar nos encontramos con desvíos en el camino que pensamos tenían que ver con un mayor número de visitantes por la Vendimia.  Para nuestra sorpresa se debía a la celebración del Rallye de France, unas competencias de autos de carrera preparados para las rústicas vías del área. 

Nosotros salimos sin una agenda definida, con la mente de pasear por los pueblitos, bajarnos en los que nos llamaran la atención y partir de ahí.  Y Alsacia nos regaló una escapada repleta de nuevas experiencias.


Lugares de interés:

  • Château du Haut-Kœnigsbourg
  • Museo Albert Schweitzer (Premio Nobel de la Paz 1952), Kaysersberg
  • Museo Bartholdi (escultor y creador de la estatua de la libertad), Colmar